- Comienza cocinando la pasta en abundante agua con sal a fuego alto durante 8 minutos, o hasta que quede al dente. Escurre y reserva un poco del agua de cocción para más adelante.
- Mientras tanto, en un procesador o mixer, mezcla los tomates secos con el queso crema hasta obtener una salsa suave y homogénea. Reserva.
- En una sartén amplia, derrite la mantequilla a fuego medio-alto y añade el ajo majado para perfumar la base. Luego, incorpora el salami cortado en tiritas y sofríelo por unos minutos hasta que empiece a dorarse y soltar su sabor característico.
- Agrega la pasta cocida a la sartén, junto con la crema de tomates secos. Añade un poco del agua de cocción reservada para aligerar la salsa y mezcla bien hasta que todo se integre y tome una textura cremosa. Reduce el fuego y deja que la preparación se espese ligeramente.
- Transfiere la mezcla a bowls o moldes individuales resistentes al horno. Añade por encima el tomate fresco en cubos, una buena capa de queso mozzarella rallado y unas tiritas extra de salami para darle un toque más crujiente.
- Lleva los moldes al horno precalentado a 180 °C y gratina durante 7 minutos o hasta que el queso esté dorado y burbujeante.
- Sirve caliente, espolvorea perejil picado por encima y disfruta de una combinación irresistible entre el sabor intenso del salami y la suavidad del queso. Disfruta de esta receta cremosa, dorada y llena de sabor que conquistará cualquier mesa.
Sigue el paso a paso en el video que te compartiremos a continuación, prepara esta receta y déjate tentar por este gratinado irresistible.